¡¡¡Suerte con los examenes!!!

Solo queda un empujón más. El verano espera. ¡Suerte con los finales y selectividad! ¡Ánimo chicos! ¡A por todas!

¡¡Bienvenido a mi blog!!

Todos tenemos algún momento en la vida en el que deseamos escapar, huir de la realidad. Algunos lo consiguen perdiéndose entre libros; otros, escribiendo. Este es un pequeño lugar en el que puedes elegir como hacerlo. Bienvenidos y disfrutad.

¡¡Este es el correo del blog!!

Recuerda que para cualquier cosa siempre puedes contactar conmigo en just-my-imaginacion@gmail.com

Escritor de finales felices

"Así soy yo, un escritor, una persona que elije a sus personajes, que les escribe su historia, y en mi caso, un escritor de finales felices. Este es mi arte, y no me arrepiento de ello"

¡¡Sonríe!!

Porque la vida es muy corta para vivirla amargado

¡¡Gracias por pasarte!!

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23/12/13

[Especial Navidad] Escritor de finales felices VIII


Atención: Este texto ha sido escrito mientras sonaba esta canción (pincha).
Es recomendable que no deje de ponerla mientras lee el fragmento, para así augmentar el efecto de la narración, Gracias.

Hacía frío en las calles, pero eso a penas se notaba con las luces de navidad. Carraspeé mientras sumergía un poco más las manos en los bolsillos, y caminaba por una acera de la calle principal. Era absurdo, pero las navidades ya no eran lo mismo desde que los pequeños no esperaban a Papá Noel, cosa que no entiendo, ¿Por qué no iban a esperarle más? Habían crecido, sí, ¿Y qué? Ahhhhh, que ya les habían dicho que eso de ''Papá Noel'' son los padres, o simplemente una argucia comercial. ¿Que había cambiado? ¿Una simple frase? Simplemente les habían dicho que eso no existía, y que eso que ellos creen eran ellos. Muy
bien, ¿Y que más daba eso? ¿Por qué tal cual te lo habían dicho te lo habías creído, y antes te lo creías también?
Solté vapor por la boca pensando esa estúpida idea. Me gustaba verlo salir cuando hacía frío, y me demostraba que a pesar de todo, mi cuerpo seguía caliente. Ellos nos dijeron que un viejo enamorado del café del polo norte, no existe, que eran ellos mismos. Pero antes también fueron ellos, los que nos enseñaron quien era él, y como nos dejaba los regalos en el árbol. Era absurdo, porqué uno no podía creer en eso si de verdad le gustaba, si para él, ese abuelito era entrañable.  Pero ahora las cosas eran distintas, distintas desde que los niños ya no son tan niños, y se juntan en familia. Lo peor no es que se junten, ni las malas caras que algunos ponen. Lo peor es que ninguno quiere estar ahí, o ve ridículo estar en un sitio con gente ''desconocida'' o que solo les veía la cara una vez al año. Suspiré. Ojalá pudiera borrar estas últimas líneas de mi cabeza.
Entre en un pequeño bar que hacía esquina, casi no podía considerarlo ni eso, eran pocos metros cuadrados, aunque  la barra la llenaban dos o tres personas. Me senté en una de las sillas de las mesas pegadas a la ventana, y allí, junto con el chocolate que me pedí, me quedé dejando pasar las horas. No me hubiera movido, si no fuera porque desde la ventana, vi a una madre con su hijo jugando con un Papá Noel, y como este se le caía. Fue entonces cuando decidí congelar el tiempo, pasar por delante de la camarera que estaba en mitad del pasillo de ese bar, como una estatua y soltarle un par de monedas en la bandeja que llevaba. Cuando salí decidí ponerlo en marcha una vez tenía el muñeco en la mano.
-¿Se te ha caído esto?
El niño, no muy seguro de querer acercarse a cogerlo de mi mano, se escondió detrás de las piernas de su madre. Me senté en el borde de la cera, mientras observaba el muñeco.
-¿Nunca te has preguntado, como es que Papá Noel, reparte todos los regalos a todos los niños en una noche? -le miré.
El niño, aún inseguro de querer acercarse, se sentó a mi lado negándome con la cabeza. Yo, pudiendo hacer con mis escritos lo que quisiera, saqué un duendecillo, con unos prismáticos de visión nocturna en la cabeza.
-Con la patrulla de aterrizaje.
El niño se sorprendió y rápidamente cogió el muñeco ilusionado, me miró esperando saber más, y yo le sonreí.
Ellos, un grupo de espías, normalmente de dos en dos por casa, se cuelan por la chimenea apagan el fuego y ruedan por el suelo. Se esconden, son rápidos y veloces, nunca los ve nadie-le decía- están preparados para cortar el árbol de navidad, para que el regalo quepa en la medida perfecta debajo del árbol. Están preparados para rellenar los calcetines, vigilar que todo salga correcto. Están ahí para controlar que la leche que le dejas a Papá Noel no esté ardiendo y le venga perfecta. Que las galletas no contengan algo que le da alergia. Y sobre todo, que los niños estén acostados, que no haya movimiento en la casa, y colocar unas luces en el tejado, para que él, a pesar de la nieve, pueda aparcar perfectamente su trineo, y dejarte los regalos en menos de dos segundos. Y así, todos los duendecillos, de dos en dos, de casa en casa, las van preparando antes de que llegue tu regalo, para que así, cuando tú te levantes, esté todo tal y como esperabas, y justo lo que habías pedido-le revolví el pelo levantándome.
Su madre me miró sonriendo, y el chico me estiró rápido de la chaqueta.
-¿Y todos ellos son grandes espías?-Me preguntó ilusionado.
Me acerqué a su oído, para susurrarle.
-Sabes una cosa, incluso las personas más pequeñas, pueden hacer cosas grandes. Incluso cuando creas que ir a comer con tu familia es un asco y te aburres, incluso cuando pienses que la navidad ya no tiene nada de magia, acuérdate siempre, que la magia que le pongas a las cosas, solo depende de ti. Porque a veces, solo se necesita creer que algo existe, tener fe en algo, y entonces, y solo entonces, dejar que nieve.
Y fue así como el chico miro al cielo, nada más caerle un copito en la nariz. Enseguida se puso a gritar y a saltar que nevaba, que era como en las películas, mientras su madre se reía, y corría detrás de él.
Me di la vuelta y empecé a caminar, pues yo era de esas personas que no les gustaba tener fría la nariz, de esas que decía que con los pies fríos no se piensa bien. Que cuando menos te lo esperes, venga alguien corriendo y te abrace, y te diga que gracias, y tú le digas que ojalá no creciera, y que siempre siguiera pensando en el escuadrón de aterrizaje.
Porque a veces, nos volvemos egoístas, y pensamos que la navidad, no viene con nosotros. Que la familia que vemos, solo es una vez al año y que total, bah. Que desde que hay ausencias en la mesa ya no es lo mismo. Que el año que viene será igual o tan malo como este. Que este año no me van a tocar regalos. Y así, mil argumentos más a los oídos de un pobre escritor. Un pobre escritor, que sabe guardar la magia, y que al fin y al cabo, eso es lo que les hacía falta, un poco de magia.

Texto inspirado en el corto: Lanny y Wayne Escuadrón de navidad (pincha para ver)

A todos mis seguidores, tanto nuevos como antiguos, que tengáis una feliz navidad. Aquí tenéis un pequeño vídeo, por si queréis verlo. Como siempre, me pasaré por vuestros blogs durante los siguientes días.
Se os quiere y esas cosas

21/10/13

Escritor de finales felices VII


Atención: Este texto ha sido escrito mientras sonaba esta canción (pincha).
Es recomendable que no deje de ponerla mientras lee el fragmento, para así augmentar el efecto de la narración, Gracias.

Entre el frío de aquella tarde en una cafetería, hasta llegar al verano, no pasaban ni dos frases bien escritas. Eso es la ventaja de poder hacer lo que quieras con las letras, que solo cuando tú quieras, todo cambie a tu gusto. Por eso estoy aquí, en frente de la puerta de una habitación de hotel. ¿Curioso verdad? Lugar en el que se puede cometer un asesinato, o en el que acaban dos amantes a las tantas de una noche cualquiera. 
En mi caso, solo era la puerta que dejaba atrás, antes de ir al salón principal con una sonrisa, dispuesto a renovar la historia que ocurría ante mis ojos. 
Y es que a veces nos perdemos, pero algunas veces, no somos capaces de encontrarnos. 
Y dicho así, era como en este preciso momento, la gente no sabía donde estaba. Era un hotel sin vida para mi gusto, aunque para el gusto de todos solo era una cosa llamada paraíso. Nadie puede determinar con exactitud cuanto tiempo llevaban aquí, cuanto tiempo hacía desde que habían llegado. Habían olvidado cualquier indicio de una vida anterior a la que tenían, pues solo vivían atados a este hotel, sin preocupaciones. Sí, el recepcionista te saludaba amablemente, sin decir eso de que podrás entrar pero no salir, y es que decidme ¿Quién querría salir del paraíso? Una realidad paralela, algo que no les recordaba ni por asomo a sus vidas, ni trabajos, ni estrés, ni prisas, ni la Gran Vía de Madrid en hora punta, ni un metro lleno de gente, ni siquiera ese plato de lentejas que algunos no quisieran comerse. Llegaron aquí y acabaron perdiéndose, perdiéndose con sus pasiones, sus ganas, sus fuerzas de seguir atados a lo que parecía una mejor vida. Dormían cuanto querían, comían todo lo que se les antojara, bebidas gratis por doquier, una piscina interior, una exterior, una mesa de pin-pon, una zona de recreativos totalmente gratis, porque sí, si algo había aquí, es que era todo gratis, todo gratis menos entrar. Había de todo imaginable para cualquier persona. La vida perfecta para todos, para todos los que entraban. Y sí, seguía el recepcionista sonriendo a todo aquel que entrara por la puerta, pero no os engañéis, siempre hay gente nueva, nunca están los mismos, y solo por un simple motivo: Olvidan todo hasta olvidar su existencia.
Y así, el recepcionista sigue siendo tan feliz como siempre, atándoles en la muñeca una cinta que indica que pueden tomar cualquier cosa gratis, pero que a la vez, es solo un símbolo más, de una persona que acabará consumiéndose. Y así, al cabo de unos días, sus pies se arrastrarán por el suelo, se sentirán cansados, como si la vida les faltara, mientras el recepcionista seguirá sonriendo, sonriendo sin dejar de entrar a gente. Y cuando ya habían pasado días ahí y les había llegado la hora de irse, mientras, y como no, el recepcionista seguía sonriendo. 
Y todo sería perfecto en esta tierra de nadie, si no fuera porque yo podía hacer algo al respeto. Y no nos engañemos, yo podía poner un final feliz a esta historia, pero no acabar con ella. Por eso elegí a mi sujeto, y en mi caso, me llamó la atención un joven rubio, que parecía que el andar le costara la vida en ello. Debería haber pasado días en este hotel fantasma, y lo más probable es que ni siquiera, supiera su nombre. La gente dice que no puede olvidar tan fácilmente, pero ¿Hasta que punto es eso cierto? Sin recuerdos de su familia, ni sensación vivida antes fuera de aquí, triste ¿No?
¿Sabéis qué otra cosa hace olvidar a la gente, ser lo que es? Es fácil, y quizás aquel choque entre dos recuerdos olvidados, le hacían recuperar un poco de fe, y es que una sonrisa, a veces, basta para cambiar las cosas. Y concretamente, la sonrisa que le proporcionó él. Pude observar como los ojos del chico rubio se abrían como platos, como los recuerdos le venían a la cabeza, como se llevaba las manos a esta mientras caía al suelo. Una sonrisa, una simple sonrisa, que demuestre el amor de alguien. 
Porque sí, porque esa sonrisa le estaba trayendo todos los recuerdos relacionados con sonrisas, porque amigos, lo único que hace al ser humano vulnerable, débil, estúpido, y le retira su esencia para formar una conjunta, es el amor.
Y así fue, como el chico, lentamente se le acercó, se agachó a su lado y le miró, y pude ver perfectamente como se miraron, mirada que duró segundos, hasta que mi querido sujeto, le cogió de las mejillas para besarle. Eso era el amor, dos en uno, y ellos, ellos tenían la llave para salir de allí. Se miraron una vez más, ahora ya llenos de vida, de la misma vida con la que se reía el recepcionista. Sonrieron, se cogieron de la mano, y agarraron las maletas. Suspiraron una última vez más, antes de pasar por recepción y huir de esa cárcel para siempre. 
Me levanté del sofá intentando no chocarme con alguna alma perdida, que posiblemente acabara por consumirse en las siguientes horas. Miré a los lados, y observé a la gente reírse. Quizás aquel sitio no estaba tan mal, al fin y al cabo, hacia a la gente feliz y eso era lo importante ¿No? 
Quizás la vida, no tenga un final feliz preparado para nosotros, pero ¿Qué más da eso teniendo un desarrollo o un principio así?
Cogí mi maleta antes de salir por la puerta, viendo sonreír una vez más al recepcionista.
Quizás, y solo quizás, nos pasábamos la vida pendientes de encontrar nuestro final feliz, pero no nos damos cuenta que el momento que estamos teniendo, este pequeño instante, ya es esa felicidad que tanto buscamos, pero estamos tan pendientes de un final, de un saber que todo acabará saliendo bien, que no vemos que realmente, las cosas pasan porque tienen que pasar, y que si este hotel fuera una verdadera cárcel, llevaría cerrado ya mucho tiempo. 

¡¡Hola a todos!! Y no, no he abandonado mi blog. Estuve liado con exámenes, como dije me esta costando compaginar mi vida diaria con escribir, así que tarde un par de días en tener mi tiempo, y cuando por fin lo tuve se me rompió el ordenador, así que no he podido escribir hasta ahora. En todo este tiempo, he estado haciéndome una pregunta, y es que a lo mejor a alguno de vosotros os cansa leer en negro, así que me gustaría que votarais en la encuesta de aquí de la derecha, o me lo dijerais directamente en un comentario si creéis o no, que debería cambiar el negro. Por otro lado, y para ser breve, estoy haciendo lo posible para ponerme al día con vuestros blogs, así que por favor, no me matéis si aún no me he pasado, aprovecharé en cuanto pueda para hacerlo, pido sobre todo paciencia, respecto a que escriba o que os comente, lo siento deberás.
Sin mucho más que decir, se os quiere y esas cosas. 

22/8/13

Escritor de finales felices VI




Atención: Este texto ha sido escrito mientras sonaba esta canción (pincha) dentro de la gramola.
Es recomendable que no deje de ponerla mientras lee el fragmento, para así augmentar el efecto de la narración, Gracias.

Hacía tiempo que no me pasaba por aquel pequeño bar. Era muy antiguo, pero supongo que yosiempre fui así. Un escritor triste, en busca de algún pequeño sitio donde refugiarse. En aquella Gramola, sí, ese aparato con luces de neón antiguo en el que sonaba una pequeña canción. Eso solo podía recordarme a la misma canción que oí cuando los conocí. Estaban aquí mismo, en la mesa del frente. Se reían, parecían tan felices.
Suspiré al saludar al camarero una vez más. El asintió, y me dejo la mesa de la esquina, porque esa era mi mesa desde que me pasaba por aquí. Desde aquella mesa pude contemplar como se llenaba este sitio, y como a la vez, quedaba en lo que es hoy, nada. Pero no nos engañemos, quizás no hablo solo de este sitio, sino de ese chico, que conocí cuando estaba con ella. Nunca volvió a ser el mismo desde entonces. 
¿Nunca habéis oído eso que dicen, que la gente se lleva un pedacito de ti? Seguro que no os lo podéis imaginar, porque yo hasta que no los vi, no sabía que se podía ser tan feliz con alguien. Eran dos siendo uno, o siempre fueron uno desde el primer momento. Venían por aquí, muy a menudo, día sí, día no. Y ojala no tuviera que decíroslo, pero llegó un momento en que solo vino él, y con ese momento también llegó cuando nunca volvió a aparecer por aquí. Quizás él, esperaba que ella volviera, pero él no sabía que ella nunca volvería por aquí, y solo se mataba a sí mismo entre recuerdos, y entre esa vieja gramola que repetía las mismas canciones. Supongo que el tiempo nunca devuelve lo que una vez le dimos. Supongo que hay amores que nunca vuelven. 
El chico de la barra se acercó a servirme lo de siempre, mientras negaba con la cabeza. No, al parecer no había vuelto por aquí, él no lo había hecho. Ella siempre venía a saludarme mucho más tarde de lo que él solía esperarla. Para cuando él se iba, ella se sentaba en esta misma mesa, en frente mío, a contarme sus cosas. Le sentaba bien. No, no la culpéis, no es ella la mala de todo esto. Días después de que dejaran de aparecer juntos, fue él, el que vino a mi mesa, vino a preguntarme si la había visto, yo le negué, y le ofrecí asiento. Él me contó, que la ilusionó, que la enamoró y que le hizo creer que ella era su vida, cuando tenía más de una vida. Que se sentía flotando cada vez que ella le acariciaba, le abrazaba, que sus besos eran únicos, y que los momentos que ella le regalaba, sin duda eran increíbles. Que a veces pensó, que era muy buena para él, pero él nunca pudo dejar de engañarla, dejar de engañarlas. Ella siempre le perdonó, y él se sentía bien al saber que la tonta le quería. Que un día, la oyó llorar detrás del teléfono. Que fue él, él que rompió su corazón, ese en el que él mismo vivía. Se olvidó, paso un tiempo y se olvidó de él. 
Para cuando acabo esa frase, fue la primera vez que le vi llorar. Que era él, el que ahora la echaba de menos, que esperaba sus caricias, sus besos, sus llamadas, sus mensajes, algo, lo que fuera. Que vuelve cada día sí y día también, con la esperanza de recuperar esos momentos que no supo aprovechar y que ella era la única que le daba. Se marchó, se marchó para siempre.

Ahora estoy aquí, esperando a encontrármelo en algún momento. De mientras, por la puerta entra ella, cogida de la mano de un chico, de un chico que quizás sepa aprovecharla. Que están sentados en la misma mesa donde solían estar ellos. Que está feliz. Que mientras ríe la gracia de su novio, me mira, sonríe y me asiente. Yo me levantó, le guiño un ojo antes de salir mientras le pongo la mano en el hombro. Le saludo a él, y parece un chico encantador. Ella pone sus mano encima de la que tengo yo en su hombro. La miro, y ella susurra un gracias. Un gracias por todas las conversaciones que tuvo conmigo. Buenas noches caballeros, suelto antes de salir por la puerta, levantando la mano la camarero. Fuera hace frío, y el suelo está nevado, por lo que me llevo las manos a mi abrigo, y suelto vapor por la boca. Ella se merecía ese final feliz. Porque a veces, las cosas no salen como uno quiere, pero es que hay veces, que uno tiene la oportunidad y la pierde. Ella se merecía eso, y él ya tuvo su oportunidad. 
Porque creyó que ella era su juego, y acabo jugando mejor que él. 
 
Hace tiempo leí una historia parecida a esta, y hoy he decidido que el escritor convierta esa historia en algo feliz, o al menos, para quien se lo merece. 
Quiero agradecer a aquellos que me comentáis a diario, me hacéis feliz, a veces no sé como agradecéroslo. Que escribir es lo mío, sí, pero que si no hubiera nadie leyéndolo, de que serviría escribir mensajes de ánimo, explicar historias, o cualquier otra cosa. Que sí, que sobre todo y por encima de todo escribo para mí y porque me gusta. Pero gracias por ser vosotros, los que me leéis. 
Podéis escribirme para lo que queráis a justmyimaginacion@gmail.com
Podéis mirar el inicio de nuestro blog devora-historias.blogspost.com

Gracias por todos los comentarios de la entrada anterior, sin duda, lo necesitaba. Gracias a ti, por hacerme sonreír un día más. 
Me pasaré por vuestros blogs en los próximos días.
Se os quiere y esas cosas
                                                                                                     Leo

16/7/13

Escritor de finales felices V



Atención: Este relato puede contener una alta dosis de surrealismos, metáforas, y cualquier idea que se le pase por la cabeza al escritor de finales felices. 
Cualquier parecido con entradas anteriores es pura y mera casualidad, con lo que si usted es nuevo, puede empezar directamente desde el relato que desee, pues ningún fragmento tiene que ver con el anterior a no ser que el autor decida recordar algo, que aún siendo así no influirá en el contenido del último.
Dichas todas las advertencias, proceda con la lectura.

Suspiré. Me encontraba delante de una tienda, pero no una tienda cualquiera. Allí donde nosotros mismos vemos cosas normales, hay muchísimo más de lo que parece. Empujé la puerta ya que tenía el letrero de ''abierto'', y esta dio con (---) situado en el dintel de la puerta, haciendo que la señora del mostrador se diera cuenta de que acababa de entrar alguien.
-¿Puedo ayudarle en algo? 
Me dijo ella con amabilidad, yo solo pude sonreirle, no creo que me quisiera ayudar mucho con mi petición. Miré un poco la tienda antes de contestarle. Pasé la vista por varios artículos exóticos, y jarrones japoneses. Era una tienda pequeñita la verdad, parecía un negocio familiar. Carraspeé antes de contestarle.
-¿Me permite que eche un vistazo a la trastienda?
Y por si acaso eso no servía, antes de venir a la tienda me había preparado como policía, era tan fácil como escribir lo que quieres ser para serlo, así es mi vida, pero nunca lo usaba con mucha maldad.
-Emm.. sí porque no, claro agente, ¿Quiere que le acompañe?
Me Sonrió. Le negué con la cabeza, devolviéndole la sonrisa mientras avanzaba hacía la parte trasera.
Se notaba que hacía tiempo que no limpiaban mucho por aquí, o que no estaba para recibir visitas. Había un sofá viejo, con un par de agujeros y trozos de tela rotos. Me senté ahí, para observar la trastienda. Sí amigos, fue aquí donde ocurrió todo.
Cuenta la leyenda que fue aquí donde estaba construido el castillo. Hace siglos, aquí vivían dos enamorados. Cuentan, que un día la reina de ese castillo, de ese legado de tierras, se puso muy enferma, por lo que tenía que morir. Pero siempre que se moría un rey, reina, en ese legado, tenía que morir alguien con ellos, y por más desgracia que suerte, en ese sorteo salió ella, la chica enamorada. Y fue así como murió junto a la reina. Pero cuando todos creían que había acabado todo ahí...
Miré al suelo para contemplar las tablas de madera. Fue aquí donde un joven chico jugando acabó en la trastienda, y no solo eso, sino que tenía un pequeño don, y fue así como él, acabó encontrándose con ella. Con una mujer guapa, muy guapa, y sobre todo, fantasma. Ella le dijo que necesitaba su ayuda, que le perseguían 4 fantasmas piratas, que querían matarla. Que le ayudara por favor, que estaba encerrada aquí en este pequeño círculo desde hace años, y que iban a ir a por ella. Y ella se acercó tanto que casi pudo rozarle los labios mientras el chico se perdía en sus susurros. Fue cuestión de segundos para que ella le besará cuando sonó un portazo en la tienda y el se levantó rápido por el ruído. Ella se esfumó, y el corrió a la puerta. Cerró con llave y volvió a la trastienda. 
Cosas del amor ¿No creéis? Pero por desgracia cuando él volvió en vez de encontrarse con la chica, se encontró con los 4 fantasmas, y corrió por toda la tienda, con los fantasmas detrás.
Amigos, si hay algo que debéis saber, es que nunca hay besos para los fantasmas. Cuando pudieron acorralarle, le explicaron que esa mujer era una chica enamorada de hace años, que con tal de salvar su vida, acabó con la de su chico. Que solo buscaba un beso para poder salir de ese círculo, que ahora era una triste bruja, encerrada por robar la vida de la persona amada, dentro de aquel triste agujero. El chico salió corriendo de nuevo al círculo, ¿Por qué iba a creer a unos tristes fantasmas? Ella era tan perfecta. Y fue así, como ella consiguió liberarse del círculo. No amigos, no le besó. Pero lo tuvo tan cerca como para absorber su don. Inspiró por la boca todo lo que tenía de especial el chico. Y se liberó, y dio mil vueltas por la tienda, y era como un tornado dentro de esta.
Miré alrededor, la verdad es que sí que estaba un poco tirado todo. 
Pero como toda historia amigos, todo acaba de alguna forma, y no, no iba acabar ella libre por la tienda. Porque el estruendo producido por la fuerza del fantasma, hizo que la abuela del chico, que tenía la casa justo al lado de la tienda, apareciera por la puerta.
Sonreí. ¿Nunca habéis pensado, que vuestra abuela es alguien especial? Quizás a simple vista no, pero ella ha vivido más años, ha estado en más sitios, ha vivido más guerras, incluso a veces, cuando se te quedan mirando, ¿Qué pensaran? También se dice que nos quieren más que a nada, que nos protegerán ante todo y precisamente hizo esa abuela del chico.
Habló con el fantasma. Y el chico, oyendo a la abuela, se quedó fascinado. ¿De qué servían tantos años atormentando a tanta gente? ¿Por qué tantos años esperando salir de un agujero? ¿Ahora qué? Y fue cuando la abuela, con sus palabras, consiguió calmar al fantasma, recordárle que sí hay alguien que le ha querido siempre. Y es que a veces, ignoramos demasiado las cosas que son evidentes, nos pasamos parte de nuestra vida intentando conseguir algo, cuando ya hay algo más que conseguido. No mires más allá cuando tengas las cosas cercas, no intentes ganar cosas sin saber antes lo que pierdes. Y fue entonces cuando el fantasma recordó, aquellos ojos de aquel chico, de su chico, el cual casi había olvidado por completo. Y fue así como el nieto, pudo ver por primera vez un fantasma llorar, y creerme, no hay cosa más hermosa que esa. El fantasma se dio la vuelta y estiró la mano al nieto. El joven se levantó y se la cogió, y pudo sentir el calor que desprendía. Era como no coger nada, pero sintiéndolo todo. Y ella le sonrío y le dio asintió con la cabeza. El chico le devolvió la sonrisa, y corrió hasta detrás de su abuela. 
Y ella se desvaneció para estar junto a él. Solo había un inconveniente en esa eternidad a su lado.
Me levanté y volví a la tienda.
-Muchas gracias señorita.
Y al sonreírle pude ver como me despedía con la mano. Abrí la puerta y salí a la calle. Bastante más calor que allí en aquel sofá de la trastienda. Suspiré.
Porque, a pesar de todo, nunca hay besos para los fantasmas.

No, no me he vuelto loco. Sé que no es mi estilo hablar de fantasmas, pero ya avisé que estaba sin inspiración. Tan poco quería que fuera una entrada de el escritor de finales felices, no me parece muy a su nivel, pero tenía que ser algo narrado por alguien, y para que poner a otro teniendole a él. También habréis visto esto arriba (---) y no es que se me vaya la pinza, es que quería poner una palabra que desconozco, y podía haberla cambiado por otra, pero la verdad es que me ha entrado la curiosidad. Cuando entras en una tienda, arriba en la puerta, en según cual, hay una especie de cosa con trozos de metal que al chocar con la puerta emite un sonido. Cuando hace viento también, dios no sé explicarme, una foto vale más que mil palabras. 


Una cosa parecida a esto. Tampoco es así, pero ¿Cuándo no sabes lo que buscas, como lo buscas?
Si alguien sabe el nombre de estas cosas, podría dejármelo en los comentarios, ya es más que nada por simple curiosidad, y por tener más cultura vamos. 
Me pasaré por vuestros blogs durante esta semana.
Espero recuperar ya este vacío de no saber que escribir, quizás sea este calor.

Gracias a irati (pincha en su nombre) por nombrarme en su blog.

Ya sabéis que me tenéis para cualquier cosa en justmyimaginacion@gmail.com, aunque sea solo un mensaje para felicitarme el verano, como alguno ha hecho.
Y recordad que Se os quiere y esas cosas.
                                                                                                                                    Leo

9/7/13

Escritor de finales felices IV


Para ver más partes del escritor de finales felices vaya a la sección

Atención: Este relato puede contener una alta dosis de surrealismos, metáforas, y cualquier idea que se le pase por la cabeza al escritor de finales felices. 

Cualquier parecido con entradas anteriores es pura y mera casualidad, con lo que si usted es nuevo, puede empezar directamente desde el relato que desee, pues ningún fragmento tiene que ver con el anterior a no ser que el autor decida recordar algo, que aún siendo así no influirá en el contenido del último.
Dichas todas las advertencias, proceda con la lectura.


Me encontraba una vez más sentado ante mi hoja de papel. Con mi bolígrafo  mi pluma y mi tinta. Desde que puedo escribir lo que quiero, siempre he tenido mi pluma y el tintero, como antiguamente se hacía. Estaba apoyado en la silla, debido a la historia que había entre mis hojas.

Él, el que quería una vida mejor para ellos dos. Ella, que sabia que esto era una locura. Pero dime, ¿Qué les quedaba? Ojala las cosas no hubieran tenido que ser así. Pero era él, el que mandaba sobre ella. Era ella, la que estaba loca por él. Pero eran ellos, los que no tenían nada. Fue él, el que dijo de atracar aquel ''Compro Oro''. Fue ella la que tenía miedo. Fueron ellos, los que persiguió la policía callejuela tras callejuela. Y huyeron, huyeron con las manos llenas de joyas, joyas que él vendería para una vida mejor junto a ella. Joyas que tiraban de ella al suelo y él tenía que pararse a levantarla diciéndole que siguiera corriendo. Nadie supo como ni porqué, y que os voy a decir yo, cuando se dispara se dispara, las balas van y vienen, pero nadie las ve irse o las ve venir. Por entonces, de los dos policías que perseguían, uno de ellos disparó, y él también lo hizo.
¿La diferencia? Él fue herido en una pierna mientras ayudaba a ella a seguir y ella le ayudaba estirándole. Por desgracia, él tuvo más suerte  el policía tuvo menos puntería, porque no iba a matarle, en cambio la bala de él, si le pegó cerca del ojo. Y acabo ahí la persecución, porque mientras ella levantaba a él entre sollozos, el compañero corría a por su amigo pidiendo una ambulancia. Y fue así como ellos acabaron en una casa en obras, con un par de tabiques, y los alaridos de él. Era él, el que tenía la bala en la pierna. Era ella, la que se paseaba por el parking del hospital, en busca de un pobre médico. Y fue así como un pobre hombre camino de su coche, fue apuntado con una pistola en la cabeza y un ''no te muevas'' en sus oídos. Frases como ''¿Eres médico?'' o ''Sube al coche'' surgieron más tarde. A pesar de que el hombre, dijo que no sabía operar, le requisó el móvil y se lo llevo junto a él. El hombre solo tenía un maletín y aún así era amenazado con una pistola de que le sacara la bala. Él fue intervenido sin anestesias, sin nada. Y fue ella la que le apretó la mano con fuerza sin bajar la pistola. El médico tuvo que cortar el interior del muslo sin nada, y creerme amigos, más dolor que el que sintió él en aquel momento nunca pudo sentir ella después. Y él se desmayó, y ella gritó que le había hecho. El medico levantó las manos, aún recordando que no disponía del material necesario, afirmándole que eso era normal. Fue entonces cuando ella abrazó a él, y el médico aprovecho para coger el teléfono y marcar el número del chico que conducía la ambulancia. ¿Sabéis eso que dicen que a veces las estrellas se alinean? Bien, digamos que para el médico fue este su caso, ya que dejó el teléfono en marcha, y ella se levantó apuntándole otra vez diciéndole que la sacara ya. Mientras el chico de la ambulancia oía todo y seguía repitiendo ¿Hola?, el médico seguía diciendo que necesitaba material, que podía pasarse a buscarlo, estaba solo a 4 manzanas del hospital, o que al menos, le dejara coger del supermercado de aquí al lado, un par de bolsas de hielo. Fue entonces cuando el chico de la ambulancia sabía que estaba en peligro y fueron en camino. Y fue el médico el que le acabo sacando la bala de la pierna, y habló un rato con ella. Al parecer ella había sido sometida por él varias veces, siempre se hacía lo que él quería. Y fue ella, la que acabó con la vida de su hija accidentalmente. Según le contó al médico, no paraba de llorar cuando era pequeña, los vecinos habían llamado la atención mil veces, y él no dejaba de decir que la callara. Pero ella no le contó más a el médico, le miró, y le dijo que no lo hizo ella, aunque ella se culpara de todo. Él sonrió, y...
Sí, no puedo asegurar que fuese la más bonita de todas, ni mucho menos que a vosotros os impresionara, pero puedo aseguraros que ella le devolvió la sonrisa. 
Sonreí al recordar aquel momento, porque después de aquello, él se despertó, y le pidió a ella que lo matara. El médico era el único testigo de todo aquello, debía de morir. Ella se negó por primera vez ante él, le dijo que ya estaba bien que ya podían irse. Pero el cogió su pistola y dijo que se apartara, que lo haría él. Rápidamente ella dijo que no, que estaba bien, lo haría ella. Y le golpeó el cuello con la pistola arrodillandole. El médico puso sus manos detrás de su cabeza, pidiendo que por favor no lo matara. Y así, si mal no recuerdo, pasaron varios segundos. Finalmente ella le dijo, levántate y corre, y él le grito que que decía. Ella ipso-facto apuntó hacía el diciéndole que se callara a llantos, mientras le gritaba que huyera al médico. Él sonrió.
-No puedes matarme, sé que no puedes. Me amas, me amas por encima de todo, sabes que tenemos estas joyas para nosotros, para nuestra vida juntos.
-¡Cállate! ¡Siempre tiene que ser lo que tú dices! ¡Estoy harta! no ves qué esto no lleva a ninguna parte. Que has matado a un policía, que llevas mandándome toda tu vida. ¿Y sabes? Esto no es vida, yo solo quería estar contigo, porque me moriría contigo si te matas, y me mataré contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, pero esto se ha acabado. 
Y ojala amigos, el verso que le dijo de Joaquín sabina hubiera acabado en  porque amores que matan nunca mueren. Pero por desgracia acabó siendo un el amor cuando no muere mata. Y fue así, como ella no pudo matar a él, pero si pudo matarse así misma. Y como el médico la  recuerda con sus manos firmes apuntando hacía su boca, y como justo después de eso, llegaba la ambulancia con sus refuerzos.
Miré la última hoja con su manchón de tinta. Quizás la vida esta llena de manchas de tinta, que a veces, está el final feliz preparado para cumplirse, pero entonces cae esa gota en el papel, un giro de la vida, un segundo inoportuno, estar en el momento equivocado en el sitio equivocado, porque por mucho que planees la vida, al fin y al cabo, ella siempre tendrá otro plan para ti, y aunque parezca que no fue un final feliz, y si la vida, ¿Ya le tenía ese final feliz preparado a ella? ¿Y si ese era su final feliz? Se separó de él, ya no iba a obedecerle más, él arruinó su vida, y ella no pudo nunca dejar de quererle. Quizás era ese su final feliz, quizás, y solo quizás, tenemos que buscarle el final feliz a las cosas. Quizás, y solo quizás, ella está ahora con su hija.

¡Ey! No, no he recuperado mi inspiración, pero he decidido escribir esto, porque a veces lo que los ojos ven en una imagen, en un sitio, en cualquier parte, vale más que mil palabras; con lo cual aquí tenéis el resultado. Me estoy pasando por vuestros blogs, mañana por la mañana acabaré con ellos (espero) , por lo que si aún no me he pasado por el tuyo no te preocupes, estoy en ello. 

Sino puedo mañana esta semana estaré en eso, y nada lo dicho, que espero que me vuelva la inspiración pronto, que si necesitáis algo podéis escribirme a justmyimaginacion@gmail.com y que se os quiere y esas cosas.
                                                                                                                            Leo

20/5/13

Escritor de finales felices III

Atención: Este relato puede contener una alta dosis de surrealismos, metáforas, y cualquier idea que se le pase por la cabeza al escritor de finales felices. 
Cualquier parecido con entradas anteriores es pura y mera casualidad, con lo que si usted es nuevo, puede empezar directamente desde el relato que desee, pues ningún fragmento tiene que ver con el anterior a no ser que el autor decida recordar algo, que aún siendo así no influirá en el contenido del último.
Dichas todas las advertencias, proceda con la lectura.


Me encontraba perdido en alguna callejuela de Madrid. Fumaba uno de mis pitillo mientras me recostaba en la pared. Parece mentira como yo, había acabado aquí, perdido en alguna calle de Madrid, esperando encontrarla a ella, la que sea mi inspiración de todo  capaz de seguir conmigo el camino. Solté el aire mientras pensaba una vez más. No todas las historias tienen finales felices. La mía no lo tenía, o quizás sí, y solo faltaba escribirse. Le dí una calada. Que exista un final no quiere decir que esto acabe, un final puede ser un comienzo -sonreí- puede ser el comienzo de una increíble historia. O eso mismo pensé cuando les vi a ellos. Él, la persona más fría que yo había podido conocer. Y ella, como no, -solté el aire- siempre hay un ella. Pero esta vez era todo distinto, porque ella ardía tanto, brillaba con tanta luz, que no podía estar cerca de él. Todo lo que rodeaba a él, eran problemas, todo lo que venía consigo ocupaba un frío en el corazón de todo aquel que tocaba. En cambio ella, tan volátil, tan frágil, como si su corazón se pudiera romper en cualquier momento, como si fuera de cristal. 

Miré al cielo una vez más. ¿Enserio? ¿De cristal? ¿Por qué demonios de cristal? ¿Acaso no había más materiales frágiles en el mundo? ¿Qué tenía el cristal para que todo el mundo lo comparara? ¿Por qué no una bailarina de ballet? No sé, quizás no era el mejor ejemplo, pero ellas son capaces de aguantar más de cincuenta quilos con la fuerza de un único dedo, con esa delicadeza para ponerse de puntillas. Eso es.
Ella era como una bailarina, delicada, pero capaz de aguantar todo lo que se le echará encima con las puntas de sus pies. Ella estaba a la altura del mundo, hasta que bajaba, bajaba tanto como para hacer un ''plié'' pero nunca sin dejar de mirar al jurado  objetivo. 
Sonreí una vez más, tirando el pitillo al suelo para pisarlo. Me paré un momento antes de hacerlo, observando aquella imagen.
Puede que la inspiración de un escritor esté en cualquier parte, como en esta triste colilla. Ellos eran eso, él el cigarro y ella la llama. Y ellos se consumían poco a poco, porque ninguno podía vivir sin el otro, pero juntos tampoco. Ella, consumía de él, y él no funcionaría nunca sin ella. Pero cuando solo quede un pequeño tramo, ella acabará con él, y al no tener nada más que consumir su llama se apagará, se apagará para siempre.
Pisé el pitillo hasta apagarlo y salí de la callejuela. El sol me cegó un poco, pero pude volver a ver enseguida.
Y así es, un triste ciudadano más en esta ciudad, que no nos engañemos, no vivo en Madrid, para nada. 
Lo bueno de escribir hechos reales, es la capacidad para ir a cualquier parte del mundo. Pero a lo que yo iba.
Yo, con la capacidad de juntar a esos dos seres en un poco más de medio puente, porque eso era lo que tenían. Ella, una chica de media ciudad, y él, el chico de la otra media, solo estaban unidos por un triste puente. Sonreí. Un puente que ninguno de los dos podía atravesar, porque ella, tan ardiente como el fuego, podía apagarse en zona de él, donde todo era frío, donde la más triste ventisca podría cubrirla. Y él, un ser tan frío, cómo iba a poder pisar una zona tan cálida, cómo su corazón no iba a derretirse en ese inmenso sol.
Paré en una tienda de bocadillos antes de seguir mi camino. Uno de york y queso, calentito, como a mi me gustan. Y al pasar cerca del cubo de basura lancé el papel de plata sobrante. Y entonces me senté en un banco de ese parque cualquiera, donde había tirado un simple papel de plata, uno que simplemente les uniría. A veces las cosas son tan fáciles como eso, sacar pequeñas soluciones. Le pegué un bocado a mi merienda, y proseguí con la sencilla solución.
Él, solo tenía que cruzar al otro lado con el corazón cubierto de papel de aluminio. Así de fácil. Tendría que salir ante ella, y decirle toda la verdad. Decirle que desde que vio su pelo color fuego, solo quiere que este nunca se apague. Que desde que sabe lo que es la luz, solo quiere ver junto a ella las estrellas. Que desde que sabe que hay una forma mejor de hacer  las cosas, solo quiere hacerlas a su lado, aunque eso pueda causarle la muerte. Pero tiene que salir ha intentarlo. Salir, salir y quemarse. Porque solo así sabrá si con ese papel de aluminio le arde el alma o no. Porque solo así, podrá reinar la paz entre ellos. 
Porque solo cuando se fundan en un beso, unirán lo que son para siempre. 

Buenas buenas familia, sorprendente que escriba tan pronto ¿No? 

Al menos por mi parte sí, pero hoy tenía un ratito libre y me he puesto a escribir borradores y he dicho ya que estamos pues publico.
 Y ya que me dirijo a vosotros, voy a comunicaros que, como he llegado a mi máximo de entradas que suelo hacer (normalmente hago dos, pero con este ahí excepción debido a vuestro agrado) he pensado que, aparte de lo que yo piense o vaya a hacer luego, pido vuestra opinión una vez más, pero esta vez es algo para vosotros, por si queréis seguir leyendo sobre este escritor. He decidido que dependiendo de vuestra opinión y lo que quiera la almohada, hacer una sección de esto, con lo cual, si queréis sección, solo tenéis que escribirlo abajo en los comentarios. 
Si hay pocos a favor, no habrá sección si a mi no me apetece, todo se verá.
Y nada, después de hecha la propuesta, deciros que me pasaré por vuestros blogs entre estas dos semanas, que para lo que necésiteis podéis escribirme a justmyimaginacion@gmail.com y nada, que tengáis una encantadora semana.
Se os quiere y esas cosas
                                                                                                                       Leo

18/5/13

Escritor de finales felices II


''Fíjate en ti, no lo digo con ánimo de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estáis hechos es blando, y su energía depende de la oxidación ineficiente de la materia orgánica. Entráis cada noche en un estado de coma y soñáis. Pero de qué sirven los sueños si casi nunca se cumplen. Pensáis, es cierto. Pero os equivocáis frecuentemente y a la menor variación externa perdéis vuestra deficiencia. Sois alterables, Sois imperfectos. En cambio yo...''
Sonrío una vez más. Yo soy super normal, pienso. No soy una máquina ni me hace ganas escribir sobre ello.
Aunque bien es cierto que vengo a renovar la tecnología. Desde hace años, se me conoce como el escritor de finales felices, una persona capaz de convertir sus palabras, en realidades.
¿Qué fácil sería todo así verdad?
No creáis que esto es lo mejor, porque no es así. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Solo las personas que son capaces de entender lo difícil que es controlar el poder modificar lo que sea con las palabras, saben lo peligroso que realmente es esto. Sonreí de nuevo. Pero ahora, y como he dicho, renovemos un poco la tecnología. Y empecé a escribir.
''Os presento el nuevo dispositivo de conocimiento vio óptico organizado de nombre comercial libro. El libro es una revolucionaria ruptura tecnológica. Sin cables, sin circuitos eléctricos, sin batería, sin necesidad de conexión, compacto y portátil... El libro puede ser utilizado en cualquier lugar. Al carecer de batería eléctrica no necesita recargarse, pudiendo ser utilizado tanto tiempo como sea necesario, aunque no se tenga disponible una toma de corriente. El libro nunca se cuelga, nunca necesita ser reiniciado. Simplemente tienes que abrirlo y comenzar a disfrutar de sus grandes ventajas. Así es como funciona. El libro está constituido por hojas de papel numeradas secuencialmente, cada una de las cuales es capaz de almacenar miles de bits de información. Cada página es escaneada ópticamente registrando la información directamente a tu cerebro. Una simple sacudida de dedos nos lleva a la siguiente página. Las hojas se mantienen unidas mediante un dispositivo de cosido llamado carpeta, que las mantiene en su orden correcto. Gracias a la tecnología de papel opaco, los fabricantes pueden usar ambas caras, duplicando la información y reduciendo costes. La mayoría de los libros incluyen una función de índice, que señala la localización exacta de cualquier información seleccionada para su inmediata recuperación. El accesorio personal marca-páginas, permite abrir el libro en el punto exacto en el que fue dejada la sesión previa. El libro es un producto respetuoso con el medio ambiente ya que está compuesto únicamente con materiales 100% reciclables. Portátil, duradero y asequible, el libro está siendo recibido como el propulsor de una nueva ola de entretenimiento. Bienvenido a la era que transformará tu manera de entender el mundo, bienvenido a la experiencia libro.''
Resoplé y me eché para detrás en la silla después de escribir la nueva revolución tecnológica. Aquí estaba, yo lo había traído de nuevo. Había traído de nuevo el recuerdo de aquella chica, de aquel arte. Y todavía podía recordar como su pelo caía por la tapa del libro, como ella no levantaba para nada la cabeza del libro, y como no me observó mirándola, porque la tecnología engancha, y ella estaba bastante enganchada a esa tecnología. Suspiré. Era hora de cambiar de arte. Fue un placer para mi poder contemplarla, ahora, es hora de ver nuevos horizontes, y sobre todo, encontrar a alguien que quiera seguir conmigo el camino.

Texto dedicado a mi querida lectora Vicki. Nunca dejes de leer.


¿Cómo estáis? Muchos pedíais segunda parte ya, y es verdad que la primera tuvo muy buena acogida así que si alguien no la ha leído aún lo recomiendo, y nada no es mi mejor momento de inspiración por los exámenes y eso pero bueno. Decir que el texto es de un anuncio y que el primer párrafo de introducción es de este  anuncio en concreto (pinchad en el nombre para verlo)  . 

Por otro lado, quiero agradecer a Cece por ayudarme con mis ganas de intercamblogs, y sobre todo aquellos que os habéis pasado por aquí y es más, no solo por eso, sino por quedaros, gracias a todos y bienvenidos a mi blog.
Por lo demás, me pasaré por vuestros blogs este finde y la semana que viene.
Y sabéis que para cualquier cosa podéis escribirme a justmyimaginacion@gmail.com
Se os quiere y esas cosas
                                                                                                                    Leo

24/4/13

Escritor de finales felices


Hoy está nublado. No te preocupes, haré que salga un pequeño rayo de luz entre esas nubes. Listo.
Ahora hace sol. Ilumina la hierba, demostrando que la primavera está aquí, y que es tiempo de quererse.
Hoy hace algo de frío. No te preocupes, haré que esto se convierta en algo pasajero. Listo.
Ahora hace una fresca brisa que incita al verano, que te acaricia y te transporta a una paz inalcanzable.
Dicen que el arte es algo que demuestra belleza. A mi nunca me pareció correcto eso. Dicen algunos otros, que el arte es el poder de expresarse. ¿Hasta que punto podemos expresarnos?
Este es mi arte.
No, no soy ningún mago, no transformo días soleados, ni buen tiempo, ni siquiera suspensos en aprobados.
Simplemente le pongo alas a personas, para que puedan volar. Les doy un arma cuando la necesitan, les pongo en el lugar y en el momento apropiados. Les cruzo en sus vidas a la persona que para ellos será todo, o arraso un poblado con un tsunami, o hago que lluevan meteoritos, o hago que seres como los trolls, los pegasos y las quimeras aparezcan. Les doy vida a los dinosaurios, a los minotauros, a los extraterrestres, elijo quien va a vivir o quien morirá. 
No, no soy Dios.
Simplemente, no soy el mejor y lo más probable es que nunca lo sea, pero así soy feliz.
Soy feliz porque este es mi arte, porque es lo que soy, porque escribir es un arte.
Gracias a un puñado de letras, a una cabeza con capacidad de imaginar, a un alma con cosas que decir, y a un corazón que late en verso, esto es posible.
Estamos a 24 de abril.  Sigamos con la historia. 
Está nublado soleado, hace frío calor, y estoy escribiendo sentado en una cafetería. 
A pocas mesas de esta, estás tú, aunque posiblemente nunca llegues a saberlo.
El día no podía estar nublado si tú estás aquí, pero como he dicho, puedo cambiarlo a mi manera. Podría hacer que entrara un dragón por esa puerta que está a tu derecha, y se llevara consigo lo poco que queda de mí, de esa forma, quizás levantarías la mirada de ese libro para ver que está ocurriendo y te cruzarías con la mía, con mis ojos color cocacola, que por ser yo, prefiero que sean verde ficción. 
Así que aquí estamos, tú, yo, estás pequeñas hojas donde se escribe una historia de un 24 de abril, un día soleado, donde hace calor, y un chico de ojos color cocacola verdes se fija en la chica de enfrente de la cafetería. No nos engañemos, yo ya te había echado el ojo antes, y te he escrito miles de veces más, historias de princesas, de carreras, de batallas, de amores imposibles, historias en las que tú si levantabas esa mirada del libro.
Mentiría si te dijera que eres mi musa. No lo eres, escribo porque me gusta, porque tengo el don de expresarme como quiera, de revivir, de mover, de usar lo que quiera. Y está es la última página de esta historia, no serás más mi protagonista, porque mientras tú no saques los ojos del libro, no llegarás a verme. 
Y yo mientras, tengo la posibilidad de recrearte donde sea y como sea. No te cambiaría por nada. Me gusta describirte tal cual, con todas tus perfecciones, y tu gran manía de leer. Parece que el día está mejorando, ahora el sol ilumina con más fuerza  está lloviendo . 
Vamos a cambiar un poco esto. 
Y entrará un chico medianamente alto mucho más guapo que yo, te acariciará un brazo y te preguntará si el sitio de al lado de tu mesa en el que hay sentada otra persona está libre. Y esa será la primera vez que separarás tus ojos de tu arte, y descubrirás que no hay más belleza que la que tienes delante. Y entonces echarás la vista por detrás de su hombro y te encontrarás con mi mirad... 
Borré las últimas líneas.
Y entonces cerrarás ese libro para siempre, para que puedas seguir admirando lo bonito de la vida, y como una persona puede llegar a convertirte en otra cosa diferente. Como una persona, puede hacerte más fuerte y segura en el mundo. Y como él ese que hubiera sido yo  podrá prometerte ochos tumbados, ochos que yo hubiera dejado de pie, con tal de pasar millones de ochos juntos, millones de minutos a tu lado.
Ahora que me conoces, permíteme parar el tiempo a mi gusto, porque sí, eso también es lo mío.
Me levanto y me paro en la puerta, contemplando una vez más el final de esta historia. 
Sonrío al verle un final feliz, al menos alguien lo será.
Enciendo el tiempo a la vez que salgo por la puerta de la cafetería. Donde mi Julietta gira la cabeza por el ruido de esta, pero al no ver a nadie, vuelve la cara hacia su Romeo.
Así soy yo, digo siguiendo mi camino, un escritor, una persona que elije a sus personajes, que les escribe su historia, y en mi caso, un escritor de finales felices. Este es mi arte. No me arrepiento de ello. 
Colorin colorado, esta historia, feliz ha acabado.

Hola, ¿Cómo va? Bueno lo primero, la bienvenida a la personitas que se han unido hace poco, es un placer recibiros en mi blog. 

Segundo, gracias a todos los que comentasteis en la entrada anterior, pues mi índice de blog estaba teniendo bajadas bastante graves y me estaba empezando a preocupar, hasta que vuestros 8 comentarios han conseguido subir las estadísticas. 
Por tercero felicitaros por el día de la tierra y el día del libro.
Y ya para acabar, deciros que me pasaré por vuestros blogs entre este fin de semana y la semana que viene (hay gente con exámenes, como muchos de vosotros) y que si alguien aún no ha dado su opinión de twitter que la deje en los comentarios, pues quizás para verano (porque ahora quiero centrarme en los estudios) le haga uno al blog, así que si alguien no ha opinado respecto a esto ya sabéis que aquí abajo podéis hacerlo.
Y nada yo aquí me despido no sin antes deciros que se os quiere y esas cosas.
                                           
                                                                                                    Leo